Por Jesús Pérez, publicado en Getafe Capital, el 24 de febrero de 2020.

Marzo de 2020. Hablemos de Ana, mujer, madre, hija, pareja, trabajadora, vecina de Getafe.

Ana, por el hecho de ser mujer, cobrará de media un 23% menos que sus compañeros varones (fenómeno llamado “Brecha Salarial”).

Ana tendrá menor presencia en los puestos de poder, tanto en el ámbito privado como el público (conocido como “techo de cristal”).

Ana accederá a puestos de trabajo donde la precariedad, la inestabilidad, la temporalidad serán la tónica habitual.

Ana tendrá una tasa de actividad más baja que su pareja y una tasa de desempleo mayor.

Ana dedicará más del doble de horas que su pareja al trabajo no remunerado (principalmente el doméstico).

Ana realizará las tareas de cuidados de sus hijas, de sus progenitores y de otras personas dependientes en mayor proporción que el resto de sus familiares varones.

Ana, sin embargo, habrá invertido mucho más tiempo en formación y habrá alcanzado mayor nivel de estudios que sus conocidos varones, pero la feminización y masculinización de algunos sectores le dificultarán el acceso a determinados sectores laborales y de producción.

Ana llegará a la edad de jubilación, pero solo tendrá un 37,1% de posibilidades de cobrar pensión frente a su pareja, que tendrá un 62.4% de posibilidades de percibirla, ya que habrá alcanzado los años necesarios para poder acceder a la misma.

Ana habrá abandonado el mercado de trabajo prematuramente, probablemente por tener que elegir entre un empleo precario o cuidar de sus hijas.

Ana podrá ser incluso una trabajadora “invisible”, de las que no cuentan en las estadísticas, de las que trabajan sin contrato, sin seguridad social, sin derechos y sin estabilidad, lo que la posiciona en una situación de mayor riesgo de sufrir abusos en su entorno laboral.

Pero además, Ana puede ser de origen inmigrante, por lo que se verá abocada en muchas ocasiones a una triple discriminación, por razón de género, nacionalidad y clase social.

Ana podrá estar dentro de la escandalosa cifra del 75% de mujeres que han sido víctimas de algún tipo de violencia a lo largo de su vida, simplemente por el hecho de ser mujer.

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es el día en el que mundialmente se reivindica el derecho de Ana, de todas las mujeres, al acceso al empleo con igualdad de oportunidades, a la conciliación, a la libertad de elección, a la promoción laboral, al reparto de las tareas de cuidados, en definitiva, al ejercicio de sus derechos sin sufrir ningún tipo de discriminación.

Desde Más Madrid Compromiso con Getafe queremos conmemorar el 8 de marzo durante todos los días del año, ya que mientras tengamos una madre, una hija, una hermana, una pareja, en la situación de Ana, la lucha seguirá viva.