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La necesaria ética mundial: «El urgente aprendizaje»

Por Andrés Aganzo, sociólogo, publicado en Getafe Capital el 7 de abril de 2020

La pandemia del coronavirus no es sólo una crisis sanitaria, también es una crisis social y económica, dice el Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Rydery, tantas otras entidades y organizaciones mundiales que alzan la voz en la misma dirección. Al igual que una simple chispa en un barril de pólvora, un simple virus ha hecho saltar por los aires el sistema mundo. Ha expuesto sin piedad los profundos fallos de nuestros mercados globalizados. A título de ejemplo, cuando China entró en cuarentena, multitud de países quedaron sin suministro de productos y recambios básicos. Las cadenas productivas quedaron en estado de pausa.

Son muchas las voces que se alzan para manifestar que el aumento de la incidencia de los virus está estrechamente relacionados con la producción de la cadena alimentaria y la rentabilidad de las empresas transnacionales. Cualquiera que pretenda comprender por qué los virus se están volviendo más peligrosos, debe investigar el modelo industrial de agricultura y, más concretamente, la producción ganadera. Son reincidentes las fuentes que atribuyen las mutaciones víricas de animales a personas. Así fue la gripe Aviar (gripe del pollo y aves 2004), la gripe A (H1N1, llamada gripe porcina 2009), el virus del Ébola (atribuida a monos o murciélagos EVE-2104-2016) y ahora el COVID-19  que indica pueda ser algún animal (un pangolín, aún se sigue investigando). El denominador común «es la transmisión del virus de la fauna a los humanos» que históricamente no acontecía con tanta virulencia.

TRANSFORMACIONES CUALITATIVAS DE LOS ECOSISTEMAS

Asistimos a transformaciones cualitativas de los ecosistemas: las deforestaciones masivas; la sustitución de los bosques primarios y tropicales por la introducción de monocultivos; las grandes inversiones en el aceite de palma africana, (Indonesia y Malasia), el acaparamiento de tierras a gran escala  que se están llevando a cabo especialmente en África, a veces unido  al acaparamiento del agua (Grain 2016); la producción de soja para alimentar al automóvil de biodiésel «vestidos de verde»; las grandes granjas intensivas donde muchos animales malviven amontonados, productores de montañas de heces; la destrucción acelerada de los hábitats suponen la expulsión de muchos animales salvajes y una amenaza de extinción de muchas especies.

Hemos puesto la gestión de nuestras sociedades en manos de las fuerzas económicas, que han reducido la condición humana a valores mercantiles materialistas, contables: precio, medida y cantidad. Hemos elevado la economía a categoría de ciencia superior a las «leyes de la naturaleza» y el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) como medida de bienestar y desarrollo. Hemos ido relegando a un segundo plano la filosofía y la ética, consideradas como especulativas. Se han despreciado valores intangibles como el tacto, la estética, la fraternidad, la solidaridad, la gratuidad, el amor en suma. El pragmatismo, el ritmo acelerado, los resultados inmediatos… han desplazado la belleza de un atardecer, el esplendor de la luna, la contemplación de las estrellas o el placer de un diálogo saboreando la palabra, la construcción de la hospitalidad en este hogar llamado Gaia. O parafraseando a Margaret Mead (1928) hemos olvidado que «La naturaleza humana es la materia más prima de todas las materias primas indiferenciadas».

GLOBALIZACIÓN DE LA ESPERANZA

En estos días de primavera entra el mundo a través de la ventana y de las redes sociales. Se crea un nuevo escenario que aplaude como un ritual a todas aquellas personas que cada día arriesgan generosamente su propia salud por nosotros. Se felicita a las redes de apoyo que con todas  las medidas sanitarias «distribuyen comida», como está realizando la Asociación Solidaridad y Esperanza. Compartimos a través de la distancia juegos, películas, música, textos, capacidades poéticas, cuentacuentos… Encontramos cualidades insospechadas de vecinas y amigos que comparten su creatividad.  El afecto se siente, llegar por la red, consuela, divierte, acompaña en ausencia como lo hace un buen libro. Es como si despertáramos de un sueño. A todo esto lo llamamos la «ética de la proximidad».

Al mismo tiempo se mantienen en alto las demandas del Sindicato de Inquilinas poniendo de manifiesto que vivimos “una crisis de vivienda de proporciones inquietantes». Siguen ahí las reivindicaciones históricas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), “porque sin hogar, no hay vida que merezca la pena ser vivida”. Tenemos la disponibilidad sindical de la «Comarca Sur» en estos tiempos de ERTES para informar, asesorar, vigilar «por un trabajo decente«. Las entidades del Tercer Sector continúan insistiendo en «salir al encuentro» para que nadie quede al margen de las medidas y decretos. Nos acompañan multitud de periodistas que informan con rigor de lo que está aconteciendo.

«NADA ESTÁ ESCRITO». EL DEBATE ENTRE “LO VIEJO Y LO NUEVO»

«La vida y las personas, primero». Ahora se trata de recuperar la sonrisa, restaurar la dignidad de los mayores, la vejez no es una enfermadad, es un privilegio. Recuperar abrazos y paseos (cuando finalice el decreto de alarma). Volver a la vida cotidiana pero con la carga de lecciones aprendidas de las crisis del Covid-19 en el confinamiento.

Estar muy atentos  a lo que el capitalismo ha hecho en el pasado, ante los estados de shock: reciclarse, huir hacia adelante, vestirse de lo que haga falta, de morado, de verde, de pacifista, «cambiar el collar al perro», volver a la tiranía de los estados financieros (crisis del 2007), con la introducción de una atmósfera de miedo. Y como decía el guión de la película de Lauren de Arabia: «Nada está escrito».

Esta nueva situación implica una nueva orientación: apoyar las inversiones y la creación masiva de empleos en la transición ecológica y energética, deshacerse de las actividades más contaminantes y climáticas; destinar recursos para llevar a cabo políticas de capacitación para evitar que los trabajadores y las poblaciones precarias paguen el precio; el necesario seguimiento de capital y prohibición de las operaciones más especulativas, impuestos sobre las transacciones financieras… Así, para reconstruir juntos un futuro, ecológico, feminista y social, necesitamos cambios de política profundos. Necesitamos una Ética Mundial. La primacía del Ser sobre el Tener.

Una crisis sanitaria y un impacto social que nos está golpeando en el corazón

Por Jesús Pérez, concejal de Más Madrid Compromiso con Getafe, publicado en Getafe Capital el 6 de abril de 2020

Nos encontramos en una situación de emergencia como nunca habíamos vivido, esta es una crisis sanitaria global. Nos hemos ido haciendo conscientes de la gravedad de la situación según han ido pasando los días y hemos visto como amigos cercanos o familiares han ido falleciendo. Lo que en un primer momento nos parecían medidas exageradas hoy las analizamos como insuficientes. Nadie podía prever a lo que nos estábamos enfrentando.

A la tristeza y preocupación por el número de fallecidos se ha ido sumando la impotencia ante la falta equipos sanitarios y medios de protección, y las condiciones que nuestros sanitarios y el resto de profesionales, que nos están asegurando la alimentación, transporte de mercancías, el cuidado, o el cumplimiento de las restricciones a nuestra movilidad, están teniendo para desarrollar su trabajo.

AFRONTAR LAS TENDENCIAS PRIVATIZADORAS

Hay responsables y no vamos a perdonar la falta de medios para salvar vidas en que nos encontramos. Las políticas privatizadoras de la derecha, que venimos sufriendo desde hace décadas, especialmente desde el gobierno de la Comunidad de Madrid. Sus políticas de recortes y privatizaciones de los servicios públicos, para asegurar el negocio de sus amigos de la derecha económica, esa que gobierna en la sombra y no se presenta a las elecciones. Los que han diseñado un modelo sanitario que tiene que ir funcionando cada vez peor para facilitar la incursión de los seguros y hospitales privados. Los que han construido un modelo de atención en residencias de mayores, mayoritariamente privatizado, que mantiene unas condiciones de atención inhumanas, que esta crisis sanitaria ha sacado a la luz en toda su crudeza.

En este país, nos han puesto ante el espejo de nuestra debilidad colectiva, y también como ciudadanos europeos, que dependemos de la producción de material básico de protección, o equipos respiradores, de lo que nos llegue del exterior, en un momento en que se están imponiendo unas condiciones de “libre mercado” para seguir haciendo negocio, aunque sea con la vida de las personas.

NECESIDAD DE RECONSTRUIR SOCIEDAD

Como muy acertadamente nos recuerda Naomi Klein la salida de esta situación de crisis no puede ser volver a la normalidad. En estos momentos hay que poner los medios para que las repercusiones sanitarias y de fallecimientos sean las menores posibles, pero también hay que pensar en cómo reconstruimos la sociedad una vez que el coronavirus nos vaya dejando volver, poco a poco, a la actividad.

Hay que repensar el modelo social, la necesidad de disponer de recursos colectivos. Cuando podamos salir a la calle para abrazarnos y besarnos nos vamos a encontrar o bien con una sociedad más solidaria y con menos miedo de exigir lo justo o con una sociedad todavía más miedosa e individualista. En cualquiera de los dos casos va a ser más necesario que nunca volver a convocarnos en defensa de lo público, de lo colectivo, de lo de todos y todas, de los cuidados. Nadie nos va a regalar nada.

NECESITAMOS CAMBIOS PROFUNDOS EN NUESTRAS PRIORIDADES COMO SOCIEDAD

Vamos a tener que elegir entre la ortodoxia económica de los recortes o la vida de las personas. El gobierno central tendrá que cambiar el marco legislativo que se aplica a los presupuestos municipales, retirando las limitaciones impuestas por la derecha a los ayuntamientos, en cuanto a gasto y endeudamiento. La Comunidad de Madrid tendrá que poner a disposición de las personas los recursos de que disponga. El Partido Popular en la Comunidad de Madrid no puede seguir haciendo política para gestionar los recursos públicos en función de si benefician los negocios privados de sus amigos, sino gestionarlos para el beneficio de la mayoría. Necesitamos un sector público fuerte que garantice que los recursos de todos se están gastando para mejorar la vida de las personas.

Nuestro sistema sanitario necesita más inversiones, más personal, en definitiva más recursos y también más investigación. Por otro lado, hay que repensar el modelo de atención a nuestros mayores, priorizando las ayudas a domicilio para que la entrada en residencias de personas mayores sea la última opción, cuando no sea posible recibir la atención adecuada en su propio domicilio. Por otro lado, nuestros mayores no pueden seguir sufriendo el trato inhumano que las residencias, mayoritariamente en manos privadas, les han venido ofreciendo. No cabe otro camino que la construcción de un sector público de residencias de mayores que asegure unas plantillas de personal que garanticen la calidad en la atención y el trato adecuado. Ya lo sabemos, lo hemos comprobado en esta profunda crisis sanitaria, la atención a los mayores tampoco debe ser un campo para el negocio privado, que pone el beneficio económico por delante del cuidado de las personas.

La alarmante destrucción de empleo que ha provocado esta crisis, que recae mayoritariamente sobre los que ya sufrían la precariedad, profundiza una brecha que no puede resolverse sin derogar la perniciosa reforma laboral y establecer un nuevo modelo de relaciones laborales.

EN GETAFE NECESITAMOS UN PLAN «QUE NO DEJE A NADIE AL MARGEN»

Desde Más Madrid Compromiso con Getafe pensamos que en nuestro municipio hay que diseñar un plan de ayuda a los que más lo van a seguir necesitando y que se va a tener que alargar en el tiempo. Un plan que debe basarse en la transparencia y la participación de todos y todas. Al mismo tiempo, también se van a tener que tomar decisiones en el terreno económico en forma de ayuda a pymes y autónomos, para reactivar la actividad productiva y la actividad comercial de cercanía y local. Vamos a necesitar de todos los recursos para no dejar a nadie al margen.

Se debe asegurar la protección de los profesionales que nos siguen prestando sus servicios: Servicios de ayuda a domicilio, recogida de residuos, servicios sociales, policía local y protección civil. De igual manera se deben reforzar las plantillas de la red básica de servicios sociales para asegurar la atención básica a las personas y hogares vulnerables, incluyendo también a las personas sin hogar. Esto, sin duda, necesitará de una financiación excepcional. Se deben mejorar, o poner en marcha convenios de colaboración con las asociaciones u organizaciones que están siendo imprescindibles para la distribución de alimentos y productos de limpieza, así como asegurar los servicios de compra a domicilio para personas mayores o en situación de dependencia. Tenemos que agilizar la tramitación de las rentas mínimas de inserción y acometer medidas de carácter fiscal y económico y seguir coordinando las iniciativas voluntarias para asegurar su eficacia y publicidad entre la población de Getafe.

Solo si construimos otro modelo social más sostenible en lo ambiental, más seguro en lo sanitario y más responsable con los cuidados que todos y todas necesitamos, saldremos reforzados y con garantías de que acometemos el futuro en la dirección que nuestros mayores y también nuestros pequeños van a seguir necesitando para vivir una vida que merezca la pena compartir.

El virus del neoliberalismo o la inteligencia colectiva

Por Andrés Aganzo, publicado en Getafe Capital, el 21 de marzo de 2020.

«Hacer de la interrupción
un camino nuevo,
del miedo una escalera,
del sueño un puente.»
F. Pessoa

La OMS (Organización Mundial de la Salud) describe los coronavirus como una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. En los humanos, se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves. Asi fueron al menos las tres grandes epidemias anteriores (Ébola, SARS, MERS), que se suceden a un ritmo cada vez mayor. Ahora nos enfrentamos a la pandemia del coronavirus (COVID-19). La OMS recomienda una serie de medidas que van desde la escala personal, como lavarse las manos con frecuencia (…), hasta la más importante que es “quedarse en casa» para romper la cadena de contagios. El gobierno asume una serie de medidas en coherencia con el diagnostico de la dimensión de la pandemia. El “plan de choque» decretado prevé movilizar cantidades extraordinarias de recursos económicos e infraestructuras para ayudar a familias, trabajadores, autónomos y empresas y especialmente a los hogares más frágiles, ante el frenazo de la actividad en todas sus dimensiones. Además de que personas, hogares, empresas, e instituciones deberemos hacer de la necesidad virtud.

EL SISTEMA SANITARIO “EL VALOR DE LOS COMÚN”

Nunca como hasta ahora habíamos valorado tanto nuestro Sistema Nacional de Salud público, así como la profesionalidad y generosidad de sus profesionales en sus diferentes funciones.  Ello forma parte de la espina dorsal del país para afrontar la situación extraordinaria como la que estamos viviendo. Y viene a certificar que el interés general es de rango superior al «individualismo posesivo» del liberalismo imperante, que tantas veces nos repite que el dinero «donde mejor está es en el bolsillo de cada uno». La fortaleza del Estado es el mejor garante y protector del «nosotros comunitario» sin que por ello perdamos un apice de libertad. La categoria central de la comunidad «es la protección al débil», que nadie quede al margen de los bienes comunes.

EL VIRUS DEL NEOLIBERALISMO

La expansión del «virus» neoliberal desde los inicios de los años ochenta, viene aplicando politicas de desmontaje de «lo publico» en aras de la globalización neoliberal, cuya máxima expresión se concretó en el llamado Consenso de Washington (1989). 

Propone 10 puntos, que enumerados de manera sintética son: 

1. Disciplina presupuestaria de los gobiernos. 

2. Reorientar el gasto gubernamental a áreas de educación y salud. 

3. Reforma fiscal o tributaria. 

4. Desregulación financiera. 

5. Tipo de cambio competitivo. 

6. Comercio libre entre naciones. 

7. Apertura a inversiones extranjeras directas. 

8. Privatización de empresas públicas. 

9. Desregulación de los mercados. 

10. Seguridad de los derechos de propiedad. 

La desregulación y el libre mercado recorrieron el mundo. En España la Ley 15/1997 del Partido Popular abrió la puerta a la privatización directa de la gestión hospitalaria con el falso argumento de la eficiencia. Años más tarde con el pretexto de la crisis (2008) se impulsaron los recortes de financiación de los hospitales públicos al mismo tiempo que se transferian recursos a los hospitales de gestión privada (Quirónsalud), lo mismo aconteció con las políticas del medicamento a favor de la industria farmaceutica (Grifols). Y así todas las áreas del bienestar: la vivienda, la enseñanza, el agua, la investigación, los alimentos… todo ello es observado por los intereses de lobbies económico-financieros como una oportunidad de negocio. 

APRENDER LA LECCIÓN: «NO REPETIR ERRORES”

Es fundamental para la sociedad tener un Sistema Nacional de Salud público de calidad. Habrá, por tanto, un antes y un después de esta pandemia. En lo económico, en lo político, en la industria, en la movilidad, en la cadena alimentaria y, lo que debería ser más importante, en el comportamiento social e individual. Es necesario tener muy presente -recordando crisis recientes- que las epidemias dañan en primer lugar a las personas y hogares más vulnerables: personas mayores, inmigrantes, menores tutelados, personas sin hogar o en riesgo de exclusión social, trabajadores con empleos precarios, etc. 

El virus nos ha enseñado la fragibilidad de un sistema económico (mundializado) muy dependiente de sus cadenas de producción y deslocalización centradas principalmente en Asia. Nos ha mostrado la importancia de que cada país recupere su Soberanía Alimentaria y no dependa de las grandes corporaciones de negocios. Al mismo tiempo nos muestraen «tiempo real» la cadena de contagio (tambien informativa) entre diferentes y lejanos territorios.

Estamos ante un sistema productivo mundial basado principalmente en el uso de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas…), que necesita, cada vez con mayor intensidad, la destrucción de hábitats que son una amenaza de extinción para muchas especies, plantas medicinales, animales y ecosistemas, en suma, mutaciones virales que ahora mismo, están sacudiendo el mundo. Estamos ante un modelo de insostenibilidad que tiene su máxima expresión en el cambio climático, el calentamiento global, y la contaminación de algunos de sus escenarios más complejos que hacen posible la vida. Otra lección más de esta pandemia está siendo el aprendizaje de nuevas herramientas tecnológicas, dispositivos para relacionarnos con la familia, las nietas o los hijos, el teletrabajo o la educación a distancia, entre muchas otras, además de introducirnos en un mundo de incertidumbre con ausencia de dogmas. 

Hoy tiene más sentido que nunca la sentencia de Ted Perry, inspirado en el jefe Seattle. «Esto sabemos. Todo está conectado como la sangre que une a una familia…Lo que acaece a la tierra, acaece a los hijos e hijas de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; es una mera hebra de esta. Lo que le haga a la trama, se lo hace a si mismo». Aquí tiene todo su valor, la sociedad del cuidado «una sociedad que se hace cargo de sí misma», de sus sufrimientos, fragilidades y esperanzas y, por tanto, moviliza todas sus potencialidades y redes.  Hacia un nuevo modelo social con una única dirección: cuidar del nosotros, cuidar la Tierra, cuidar la Vida.

Los cuidados en las personas mayores

Por Andrés Aganzo, publicado en Getafe Capital, 30/10/2019

Con la ampliación de la esperanza de vida se han intensificado el uso de palabras como envejecimiento activo, calidad de vida, salud, cuidados formales e informales, modelos de vivienda, dependencia o Alzheimer… La pirámide de población en España y, en Getafe en concreto, continúa su proceso de envejecimiento, medido por el au­mento de la proporción de personas mayores, las que tienen 65 ó más años. Según las estadisticas municipales, las personas mayores en Getafe son 34.397 que representan el 18% de la población total, de ellas más de 7.300 personas tienen más de 80 años de los 190.767 habitantes censados. 

Ya en los inicios de los años noventa, las  Naciones Unidas (ONU) promulgó una serie de principios para el impulso de políticas y programas de fomento de la participación, poniendo especial atención en los movimientos sociales o asociaciones,  y en especial en el desarrollo de su autonomia y dignidad. En esta dirección, se inscribe el ENVEJECIMIENTO ACTIVO. Son todas aquellas personas  mayores que participan en los centros civicos, jornadas culturales, museos, tiempos dedicados a la lectura, la música o el disfrute de los viajes del IMSERSO. 

Pero la edad, al mismo tiempo, ha  modificado EL PATRON EPIDEMIOLOGICO caracterizado por un aumento de las enfermedades crónicas y degenerativas como el cáncer, las enfermedades del aparato  circulatorio, respiratorio y neurológicas, entre otras. De manera genérica, el concepto de personas mayores dependientes se refiere a aquellas que presentan limitaciones para realizar una o varias actividades básicas  como vestirse, lavarse, cocinar o hacer la compra. En esta realidad se inscribe el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) que nos viene a decir que en torno al 3% de la población necesita apoyos de mayor o menor intensidad para desarrollar dichas  actividades. Estas situaciones de fragilidad, son asumidas de maneras diferentes según la condición economica de los hogares. 

LOS CUIDADOS QUE NO SE COMPRAN EN EL MERCADO: LAS MUJERES INVISIBLES

Un primer grupo  lo constituyen aquellos  hogares  con necesidades  de cuidados que no lo pueden comprar en el mercado y  tienen que recurrir a algún familiar cercano.  Es un  inmenso colectivo de  la clase social media y baja, que cuidan de otros, CASI SIEMPRE MUJERES, que no perciben salario alguno. Su única compensación es la autoestima y saber que se está haciendo una aportación muy importante de  cariño y ternura a los seres queridos. Son las que se denominan cuidadoras informales, mujeres de mediana edad, jubiladas, casadas y con hijos. Pero también se advierte que el cuidar a un familiar enfermo comporta, en general, altos niveles de distorsión. Para algunas mujeres representa una doble jornada, desplazamientos y conflictos emocionales. Son las mujeres invisibles en el hogar que contribuyen al bienestar del país, pero que no se contabiliza como Producto Interior Bruto (PIB). Y menos aún, se conoce el sufrimiento en el acompañamiento de las personas con enfermedades crónicas.

LAS EMPLEADAS DE HOGAR Y SUS CONDICIONES DE TRABAJO PRECARIO

Un segundo grupo lo configura el  trabajo  remunerado de las Empleadas de Hogar. Esta formado básicamente por mujeres, mayoritariamente inmigrantes, aproximadamente  unas 400.000 registradas en el  Régimen Especial del Hogar. En Getafe en septiembre de 2019, había registradas 841 personas, en la práctica doblan en número.  En su actividad cotidiana se las exige, además de las tareas del hogar (cocina, plancha, limpieza..), un cuidado exquisito de las  personas dependientes. Sin embargo, este colectivo no goza de los mismos derechos que tienen el conjunto de la clase obrera contemplados en el Estatuto de los Trabajadores. España tiene por delante todavía la ratificación del Convenio 189 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo). Entre otros, no registra la prestación por desempleo. Es el sector más precarizado de la sociedad, pero que sin embargo, se las exige exquisitez en el cuidado.

EL AMPLIO MUNDO DE LAS CUIDADORAS FORMALES. LAS INSTITUCIONES DE CUIDADOS.

Un tercer grupo, quizás el más numeroso, está constituido  por los cuidadores y cuidadoras formales que desarrollan su labor  en hospitales, residencias geriátricas, centros de día,… Subrayan  tres términos que valoran como cruciales en el acto de cuidar: a) crear un entorno amical; b) hacer sentir como en familia; c) y mantener un buen nivel profesional. Para este colectivo el cuidado de las personas mayores les es gratificante, y experimentan satisfacción con la vida en general. Aunque representan una alta presión en la prestación de servicios por falta de personal. Dentro de este colectivo denominado formal se encuentran las Trabajadoras de Ayuda a Domicilio (TAD) que generalmente lo llevan Empresas Externas. Y de  nuevo nos encontramos con la precariedad de las condiciones de trabajo: ritmos acelerados, sobrecarga de tareas asignadas, contratos temporales… Hay una necesidad expresa  de seguimiento con las empresas licitadoras donde el Ayuntamiento debe velar para un Trabajo Decente y/o en su defecto remunicipalizar los servicos de cuidados.

UNA RESPONSABILIDAD  ESTADO …Y TAMBIÉN MUNICIPAL

La dimensión del cuidado en todas sus facetas formales e informales requiere una responsabilidad de Estado. El aumento en la inversión en la economía para avanzar en la promoción de servicios, recuperar y recompensar economicamente el cuidado no remunerado de las mujeres, potenciar la conciliación laboralasí como la creación de plazas de residencias para personas que se encuentran en listas de espera. Pero tambien hay que descender al espacio local. Se suele decir que un municipio registra su categoría humana por la forma y calidad que cuida a sus habitantes. Ello requiere el fomento de campañas de sensibilización, la redistribución de tareas entre los sexos,  pero sobre todo la promoción de viviendas asequibles y adaptadas, la creación de Viviendas Colaborativas donde grupos de personas mayores -conservando su intimidad, e identidad- se agrupan para compartir  y disfrutar espacios comunes de ocio y disfrute.  Una gran carencia en nuestro municpio. 

PERO LA ÉTICA DEL CUIDADO VA MUCHO MÁS ALLÁ DE LA TAREA DE LOS CUIDADOS. 

Atraviesa toda nuestra existencia. Como se viene manifestando por diversos autores e instituciones… El cuidado es una nueva manera de ver, escuchar, acariciar, oler, gustar, sentir, pensar, conocer, prestar atención… La sociedad actual tenemos  el reto de promover la sensibilidad, hacia  las necesidades del cuidado de los mayores. El despliegue de todos los sentidos que forman parte constitutiva de nuestra condición humana. Necesitamos la palabra para acercarnos al «otro» y reivindicar derechos humanos hoy confinados por el mercantilismo. No puede ser que las pensiones la traten de gestionar los bancos,  el modelo de viviendas colaborativas las promotoras inmobiliarias del IBEX 35 y la sanidad se privatice con criterios especulativos. Estamos necesitados de redes de apoyo, de creación de entornos saludables donde la cooperación y colaboración  intergeneracional sean señas de identidad. Donde los mayores se sientan seguros en su espacio local.  

8 de marzo, la lucha sigue viva

Por Jesús Pérez, publicado en Getafe Capital, el 24 de febrero de 2020.

Marzo de 2020. Hablemos de Ana, mujer, madre, hija, pareja, trabajadora, vecina de Getafe.

Ana, por el hecho de ser mujer, cobrará de media un 23% menos que sus compañeros varones (fenómeno llamado “Brecha Salarial”).

Ana tendrá menor presencia en los puestos de poder, tanto en el ámbito privado como el público (conocido como “techo de cristal”).

Ana accederá a puestos de trabajo donde la precariedad, la inestabilidad, la temporalidad serán la tónica habitual.

Ana tendrá una tasa de actividad más baja que su pareja y una tasa de desempleo mayor.

Ana dedicará más del doble de horas que su pareja al trabajo no remunerado (principalmente el doméstico).

Ana realizará las tareas de cuidados de sus hijas, de sus progenitores y de otras personas dependientes en mayor proporción que el resto de sus familiares varones.

Ana, sin embargo, habrá invertido mucho más tiempo en formación y habrá alcanzado mayor nivel de estudios que sus conocidos varones, pero la feminización y masculinización de algunos sectores le dificultarán el acceso a determinados sectores laborales y de producción.

Ana llegará a la edad de jubilación, pero solo tendrá un 37,1% de posibilidades de cobrar pensión frente a su pareja, que tendrá un 62.4% de posibilidades de percibirla, ya que habrá alcanzado los años necesarios para poder acceder a la misma.

Ana habrá abandonado el mercado de trabajo prematuramente, probablemente por tener que elegir entre un empleo precario o cuidar de sus hijas.

Ana podrá ser incluso una trabajadora “invisible”, de las que no cuentan en las estadísticas, de las que trabajan sin contrato, sin seguridad social, sin derechos y sin estabilidad, lo que la posiciona en una situación de mayor riesgo de sufrir abusos en su entorno laboral.

Pero además, Ana puede ser de origen inmigrante, por lo que se verá abocada en muchas ocasiones a una triple discriminación, por razón de género, nacionalidad y clase social.

Ana podrá estar dentro de la escandalosa cifra del 75% de mujeres que han sido víctimas de algún tipo de violencia a lo largo de su vida, simplemente por el hecho de ser mujer.

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es el día en el que mundialmente se reivindica el derecho de Ana, de todas las mujeres, al acceso al empleo con igualdad de oportunidades, a la conciliación, a la libertad de elección, a la promoción laboral, al reparto de las tareas de cuidados, en definitiva, al ejercicio de sus derechos sin sufrir ningún tipo de discriminación.

Desde Más Madrid Compromiso con Getafe queremos conmemorar el 8 de marzo durante todos los días del año, ya que mientras tengamos una madre, una hija, una hermana, una pareja, en la situación de Ana, la lucha seguirá viva.

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