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Terminar con la discriminación laboral para avanzar en la igualdad de género real. Día de la Mujer, 8 de marzo 2020.

El pasado miércoles 4 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, Más Madrid Compromiso con Getafe organizó una charla sobre la mujer y la lucha contra la precariedad laboral.


En la jornada intervinieron Alicia Gómez, abogada laboralista y, actualmente, diputada en la Asamblea de Madrid por Más Madrid; Angelina Martín, de la Asociación de Camareras de Piso de Canarias (conocidas como Kellys); Constanza Cisneros, de Territorio Doméstico y del Observatorio Jeanneth Beltran, Derechos en Empleo de Hogar y Cuidados; y Concha Real, representante de las trabajadoras municipales del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) que mostraron que acabar con la discriminación laboral y salarial es imprescindible para alcanzar la igualdad de género real, sobre todo en aquellos sectores profesionales más feminizados.

La división sexual del trabajo es, todavía hoy, una realidad, y hace que las profesiones relacionadas con los cuidados sean ejercidas mayoritariamente por mujeres, en sectores donde reina la temporalidad, la precariedad, la incertidumbre, los bajos salarios, y las jornadas parciales no deseadas, como refleja el Manifiesto de la Comisión 8M Madrid. Esto se agrava dramáticamente si además se trata de mujeres migrantes en situación administrativa irregular, debido a una vigente Ley de Extranjería injusta y criminalizadora.

La institucionalización de las tareas de cuidados, como puede ser a través de la prestación municipal de estos servicios, no se ha acompañado de una completa dignificación de las condiciones laborales y sindicales de sus trabajadoras. Estos servicios se encuentran normalmente externalizados y se prestan por medio de la gestión indirecta a través de empresas contratistas de la administración pública.

En Getafe, la realidad que vive el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) no es distinta. Pese a ser un servicio que cuenta con un alto grado de satisfacción por parte de los beneficiarios y beneficiarias, sus trabajadoras sufren jornadas laborales parciales e irregulares debido a las horas complementarias, y del alto estrés por las tareas que desarrollan y que no les corresponde, como son las limpiezas de choque.

El centro de trabajo de las trabajadoras coincide con el hogar de las personas beneficiarias, cuyo acceso se niega a las delegadas de Prevención de Riesgos Laborales con motivo de la legislación en materia de protección de datos. Debido a esto, las trabajadoras están expuestas en ocasiones a riesgos laborales que no deberían asumir, y cuyo riesgo también puede afectar al resto de personas usuarias del servicio.

Este servicio es competencia municipal y, aunque actualmente se encuentra externalizado, desde Más Madrid Compromiso con Getafe reclaman que se preste con unas condiciones laborales dignas, justas y seguras para las trabajadoras de las empresas contratistas. Las condiciones laborales de este sector podrían dignificarse considerablemente a través de la adscripción de los convenios sectoriales de referencia y del establecimiento de cláusulas sociales y estratégicas en los pliegos de contratación, que la actual Ley de Contratos del Sector Público invita a considerar.

No obstante, la Organización apunta que el camino a seguir para mejorar la calidad de la prestación del servicio y las condiciones laborales de sus trabajadoras (elementos interconectados) debería ser la remunicipalización y la gestión directa del Servicio de Ayuda a Domicilio que es un servicio esencial de competencia municipal.

Asistentes del acto en el Centro de la Mujer e Igualdad de Getafe.

8 de marzo, la lucha sigue viva

Por Jesús Pérez, publicado en Getafe Capital, el 24 de febrero de 2020.

Marzo de 2020. Hablemos de Ana, mujer, madre, hija, pareja, trabajadora, vecina de Getafe.

Ana, por el hecho de ser mujer, cobrará de media un 23% menos que sus compañeros varones (fenómeno llamado “Brecha Salarial”).

Ana tendrá menor presencia en los puestos de poder, tanto en el ámbito privado como el público (conocido como “techo de cristal”).

Ana accederá a puestos de trabajo donde la precariedad, la inestabilidad, la temporalidad serán la tónica habitual.

Ana tendrá una tasa de actividad más baja que su pareja y una tasa de desempleo mayor.

Ana dedicará más del doble de horas que su pareja al trabajo no remunerado (principalmente el doméstico).

Ana realizará las tareas de cuidados de sus hijas, de sus progenitores y de otras personas dependientes en mayor proporción que el resto de sus familiares varones.

Ana, sin embargo, habrá invertido mucho más tiempo en formación y habrá alcanzado mayor nivel de estudios que sus conocidos varones, pero la feminización y masculinización de algunos sectores le dificultarán el acceso a determinados sectores laborales y de producción.

Ana llegará a la edad de jubilación, pero solo tendrá un 37,1% de posibilidades de cobrar pensión frente a su pareja, que tendrá un 62.4% de posibilidades de percibirla, ya que habrá alcanzado los años necesarios para poder acceder a la misma.

Ana habrá abandonado el mercado de trabajo prematuramente, probablemente por tener que elegir entre un empleo precario o cuidar de sus hijas.

Ana podrá ser incluso una trabajadora “invisible”, de las que no cuentan en las estadísticas, de las que trabajan sin contrato, sin seguridad social, sin derechos y sin estabilidad, lo que la posiciona en una situación de mayor riesgo de sufrir abusos en su entorno laboral.

Pero además, Ana puede ser de origen inmigrante, por lo que se verá abocada en muchas ocasiones a una triple discriminación, por razón de género, nacionalidad y clase social.

Ana podrá estar dentro de la escandalosa cifra del 75% de mujeres que han sido víctimas de algún tipo de violencia a lo largo de su vida, simplemente por el hecho de ser mujer.

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es el día en el que mundialmente se reivindica el derecho de Ana, de todas las mujeres, al acceso al empleo con igualdad de oportunidades, a la conciliación, a la libertad de elección, a la promoción laboral, al reparto de las tareas de cuidados, en definitiva, al ejercicio de sus derechos sin sufrir ningún tipo de discriminación.

Desde Más Madrid Compromiso con Getafe queremos conmemorar el 8 de marzo durante todos los días del año, ya que mientras tengamos una madre, una hija, una hermana, una pareja, en la situación de Ana, la lucha seguirá viva.